lunes, 29 de noviembre de 2010

Siempre lo mismo, ahora las plazas

Hay una constante en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Primero fue Ibarra, después vino Telerman y ahora le toca el turno a Macri. Todos con una constante. Haciendo algo, nada o bastante -en ese orden- todos recaen en la misma constante: no hacer las cosas a conciencia y con conocimiento.
Hay muchos ejemplos, entre los que sin duda puede destacarse el tema de las rampas para discapacitados y coches de bebé de las esquinas. Ya voy a escribir una entrada en el blog sobre esto.
Pero sobre lo que hoy voy a hablar es sobre las plazas, más precisamente sobre las plazas que está arreglando el Gobierno de la Ciudad.
Tengo a una cuadra de mi casa una plaza que fue arreglada hace alrededor de dos años. Estaba bastante linda. Lo pensaron todo: los caminos hechos de concreto en lugar de baldosas para que dure más, un arenero para los chicos cercado con unas rejas bastante importantes para que los vándalos y los perros no puedan entrar, un canil con similares características para que la gente pueda llevar a su mascota a hacer sus necesidades y espacios verdes para que quien vaya a la plaza pueda disfrutar de un poco de tranquilidad.
Todo era color de rosa hasta unos cuatro minutos después que inauguraran la plaza. La gente comenzó a hacer lo que siempre hace: destrozarlo todo y abusar de lo que se le da.
El canil es sólo utilizado por los paseadores de perros, mientras que la gente "común" lleva a sus perros a los espacios verdes para que hagan sus necesidades. Una vez me hinché tanto las pelotas de ver un tipo alzando al perro por encima de la reja para depositar el perro del lado del pasto que lo increpé y le pregunté por qué no utilizaba el canil, que estaba justamente para eso. Me contestó con la mayor de las frescuras:
-"¿Cómo lo voy a llevar al canil? Está lleno de perros, y no quiero que se junte con otros perros!"
Yo quedé estupefacto. Para que el perro de mierda de ese tipo no se "contamine" con la canilidad de otros de su misma especie, tenemos que soportar que en los espacios verdes encontremos soretes de todo tamaño y color.
Un tiempo después pasé por delante de los juegos de la plaza, y me encontré con que había gente que entraba con sus perros al mismo arenero donde van los chicos a jugar con la arena. Obviamente vi perros mear y cagar en el arenero, y me pregunte por qué esa persona llevaba a su perro ahi dentro para hacer sus deposiciones. No se me ocurrió ninguna respuesta. Tiempo después me encuentro con el siguiente cuadro:


Una de las puertas del espacio para que jueguen los chicos había desaparecido. En ese momento pensé: "¿Cuán rata tenés que ser para ir a una plaza y robarte la puerta del arenero?". Días después había desaparecido la otra.
Algún tiempo después, pasando por delante de la plaza me encuentro con el siguiente panorama:


Más de la mitad de uno de los laterales del arenero había desaparecido. Volví a hacerme la misma pregunta que antes. No supe qué contestarme.
Me acerqué para ver cómo es que alguien podía hacerse de semejante reja -no sólo por su peso, sino también que me imaginé que iba a estar soldada-, pero me encuentro con el siguiente detalle:


Los paneles que componen la reja no estaban soldados, sino que tenían dos tornillos pasantes -uno arriba y uno abajo- para soportar toda la estructura. Así que me fijé del otro lado:


Me encontré con que había una tuerca que sostenía el tornillo. En el mejor de los casos la tuerca tenía un punto de soldadura. En los otros casos -en los que pudieron hacerse de los paneles- no tenían nada, tan sólo la tuerca.
Yo siempre me dediqué a ser programador y diseñador de sitios web, así que no tengo amplio conocimiento de cómo hacer una reja. Pero es claro y cae de maduro que no podés sostener toda esa estructura con dos tuercas de un centímetro de diámetro. No sólo por una cuestión de seguridad -para que no pueda desenroscarse con el tiempo y aplastar algún infante- sino por una cuestión anti vandalismo.
Sólo me resta pensar que quien pensó en esa reja, le importó un demonio si duraría o no, o si sería lo suficientemente resistente como para que no puedan robársela.
Entonces me pregunto yo: si como diseñador web me puedo dar cuenta que una reja -que un especialista en la materia diseñó- está mal hecha y no cumple con la función principal para lo cual está que es la de proteger, ¿Cómo puede ser que quien la hizo no se haya dado cuenta?
Y me doy cuenta que todo funciona así. Me desilusiono constantemente día a día, al mismo ritmo que la plaza de la esquina de mi casa va desmoronándose.
La plaza apenas cumplió dos o tres años desde que la arreglaron y ya se encuentra en ese estado. La mitad de las rejas protectoras tanto del canil como las del arenero desaparecieron, los espacios verdes están no sólo destrozados, sino que regados de excrementos de perro por doquier, los caminos de concreto están pintados con aerosol y llenos de caca de perro, los juegos de los chicos no sólo rotos, sino que también con pintadas de aerosol.
Por las noches es un fumadero de marihuana y los sábados, el día que uno tiene para descansar, se juntan un grupo de personas durante toda la tarde a hacer un ruido infernal con una murga.
Y yo me pregunto para qué gastaron tanto dinero en la plaza, si ninguno de los espacios se utiliza para lo que originalmente están diseñados.

PD: Quiero pedir disculpas por la calidad de las fotos. Las tuve que sacar con la cámara del celular porque la cámara de fotos me la robaron cuando desvalijaron mi casa.

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