lunes, 10 de enero de 2011

¿Que yo discrimino a la mujer? Si sólamente soy sexista!

Hace pocos días me encontré con este notición: "Legalizan en Israel la separación por sexo en los colectivos de transporte", y si hay alguien que le gusta meter el dedo en la llaga, es a mi. Por eso me puse a leer esta interesante nota / noticia.
Para aquellos que no tengan ganas de leerla, se las resumo: Un grupo de judíos ultraortodoxos solicitaron que en pos del recato público se separaran en los colectivos públicos a los hombres de las mujeres.
Reconozco que la solicitud me llena tanto de odio como de desconcierto. ¿Cómo puede ser posible que un pueblo con tantos problemas -anteriores y actuales-, con tanta historia en sus espaldas, con tantas muertes entre sus filas a causa -entre otras cosas- de la discriminación sea capaz de discriminarse a sí misma?
Constantemente veo actitudes absolutamente retrógradas por parte de grupos religiosos, sobre todos de aquellos más rígidos, pero el incentivar aún más la segregación de sus propios integrantes me parece no sólo ridícula sino contraproducente.
La mujer judía no puede mostrar sus piernas, usan pollera larga, medias opacas para que no pueda vérsele la piel, se tiene que cubrir la cabeza -comúnmente con una peluca- porque su pelo puede ser visto sólo por su marido, según www.jabad.org:
Oí a un antropólogo que hablaba sobre las pelucas. Dijo que le parecía irónico que las mujeres judías observantes las usen. En el Judaísmo bíblico, la regla es que las mujeres casadas deben cubrir su pelo para ser modestas y poco atractivas. En los tiempos más recientes, las mujeres llevan pelucas que a veces son más seductoras que el pelo natural. ¡Llevando una peluca así, desaparece el propósito de cubrir el pelo! Estaba dando esto como ejemplo de cómo las culturas olvidan las razones existentes detrás de sus antiguas tradiciones, y las costumbres pueden evolucionar en cierto modo contradiciendo su intención original. ¿Tiene algún comentario al respecto?


Ese antropólogo no sólo ha confundido una peluca con el cabello real, sino también ha confundido la verdadera modestia en su versión original. Él iguala la modestia con la falta de atractivo, pero ésa es su definición, no la del Judaísmo. Desde la perspectiva judía, la modestia no tiene nada que ver con ser poco atractiva. Más bien, la modestia es un medio para crear privacidad. Y eso es lo que una logra la peluca.
El cabello cubierto nunca fue pensado para que la mujer casada parezca fea. La belleza es un regalo Divino, y la tradición judía anima a hombres y mujeres a cuidar su apariencia y parecer siempre presentables. La tradición judía también anima la modestia; no para disminuir nuestra belleza, sino para encauzar nuestra belleza y atractivo y reservarla a dónde pertenece: dentro del matrimonio.
Cubriendo su pelo, la mujer casada hace una declaración: “No estoy disponible. Pueden verme pero no estoy abierta al público. Ni siquiera mi pelo, la parte más obvia y visible de mí, no es para vuestros ojos.”
Inclusive en la sinagoga tiene que estar separada de los hombres:
¿Por qué los hombres y las mujeres se sientan separados en los servicios judíos tradicionales?

Todas las prácticas judías tienen sus motivos simples, como así también explicaciones más profundas y espirituales.
Un beneficio obvio de sentarse separados en la sinagoga es que ayuda a asegurarse que el foco principal está en las plegarias y no en el género opuesto. Está fuera de duda que no actuamos de la misma manera en un grupo mezclado que en uno del mismo género. No hay nada malo en eso. Es bueno y saludable que seamos atraídos por el género opuesto, pero durante las plegarias no debemos tratar de impresionar a otro fuera de Di-s.
Extraido de www.jabad.org

Otro tema que me dejó pensando es el siguiente, también extraído de un sitio judío religioso por excelencia, y escrito por el rabino Aron Moss. Marqué en amarillo lo que me pareció mas interesante:
Esta semana asistí a un servicio en una sinagoga diferente. La lectura de la Torá estuvo dirigida y realizada completamente por mujeres. La mayoría vestía talitot y kipot. Pertenezco a un medio más tradicionalista y lo encontré raro, pero pienso que es algo bueno. ¿No es positivo que las mujeres participen más de su judaísmo?


Pienso que es fantástico que más mujeres estén explorando su judaísmo, y se las debe alentar en su sed por hallar su conexión con el mismo
O creemos que el judaísmo es una religión dada por Di-s, o creemos que es artificial, hecha por el hombre. De cualquier modo, no tiene sentido para las mujeres estar haciendo lo que hacen los hombres.
Si el judaísmo ha sido entregado por Di-s, sus leyes son absolutas y no pueden cambiarse. Y no deben cambiarse, porque Di-s sabe lo que Él está haciendo. Si el judaísmo dice que los hombres llevan el talit y leen la Torá, y las mujeres no lo hacen, no se trata de ninguna discriminación injusta. En realidad, nos fueron entregados papeles diferentes porque Di-s- Quién creó a los hombres y mujeres diferentes- sabe lo que cada uno necesita para su realización espiritual. Di-s no hace diferencia entre los sexos.
Otros dicen que el judaísmo es artificial y por consiguiente sus leyes son susceptibles de cambios. Según esta visión, sería justo asumir que ese judaísmo discrimina a las mujeres, porque las reglas fueron hechas por hombres que vivieron mucho tiempo antes de que se hablara de los derechos de las mujeres. Todas las culturas antiguas eran injustas y opresivas, y entonces ¿por qué un judaísmo artificial debería ser diferente?
Pero si ése es, de hecho, el caso, ¿por qué las mujeres querrían adoptar prácticas que trazaron hace tres mil años hombres misóginos?
¿Las mujeres se sienten realmente realizadas imitando las prácticas masculinas? Esto parece denigrar a las mujeres en lugar de liberarlas. Entonces, si estas prácticas poseen origen Divino deben permanecer como siempre fueron, y si se trata de invenciones humanas, deben reemplazarse.
No soy religioso, no pienso serlo, pero no me molesta quienes lo son. Lo que sí me molesta es que constantemente se quiera subyugar a la mujer, denigrarla y disminuirla.
Muchas religiones aún practican la Clitoridectomía (ablación/mutilación del clítoris), que en resumidas cuentas es:
La ablación sexual es la mutilación de parte de los genitales externos femeninos para evitar sentir placer sexual, con la finalidad de que pueda llegar virgen al matrimonio, puesto que si no es de ese modo, la mujer puede ser rechazada. También se realiza para evitar la supuesta promiscuidad de la mujer y asegurar que solamente tenga hijos con el marido.
Sí, ya sé, díganme que esto también lo hacen por el bien de la mujer!. Otras religiones no están muy lejos de "honrar" a la mujer a su manera, los talibanes por ejemplo tienen sus reglas:
Mientras el movimiento Talibán se mantenía en el poder en Afganistán, su trato a las mujeres y el papel de éstas en su sociedad cobró importancia internacional. Su intención era crear ambientes seguros, donde la castidad y dignidad de las mujeres fueran por fin sacrosantas tal y como recogen las creencias Pashtunes sobre la vida en purdah (práctica para ocultar la vida femenina en público).
Durante este periodo, la mujer es obligada a vestir burka en público, ya que, según un portavoz talibán la cara de una mujer es una fuente de corrupción para hombres que no estén relacionados con ella. No les está permitido tener un trabajo ni ser educadas más allá de los ocho años de edad, pudiendo hasta ese momento estudiar únicamente el Corán.
Las mujeres que quieren una educación superior a ésta, deben ir a colegios clandestinos como la Golden Needle Sewin School (Escuela de costura la aguja de oro), donde tanto alumnas como profesores corren el riesgo de ser ejecutados al ser descubiertos. No les está permitido ser tratadas por médicos masculinos a no ser que estén acompañadas por un hombre que haga de tutor, debiendo someterse a la flagelación pública o la ejecución en caso de violar las leyes.
Las bodas con niñas menores de 16 años se toleran y promueven. Amnistía Internacional calcula que el 80% de las bodas afganas se realizan a la fuerza.
Bravo por los afganos! son pedófilos legalmente promovidos. Y como si esto fuera poco, hay más con los talibanes:
  • Desde los ocho años, a las mujeres no se les permite tener contacto directo con hombres más allá de los parientes cosanguíneos, marido o familia política.
  • Las mujeres no pueden aparecer por la calle sin un pariente cosanguíneo o sin llevar Burka.
  • No pueden llevar zapatos de tacón ya que los hombres no deben escuchar los pasos de una mujer.
  • Las mujeres no pueden hablar en voz alta en público igual que un extraño no debe oir la voz de una mujer no familiar.
  • Todas las ventanas de plantas bajas y primeros pisos deben estar cubiertas o pintadas para evitar que las mujeres sean visibles desde el exterior.
  • Fotografiar o filmar a mujeres, o hacer aparecer mujeres en los periódicos, libros, posters o impresos está multado, incluso en el interior de las casas.
  • Las mujeres no tienen permitido aparecer en los balcones de las viviendas.
  • Se ha llevado a cabo la modificación de aquellos nombres de lugares que llevaban la palabra mujer. Como ejemplo, el Jardín de la Mujer se llama Jardín de la primavera.
  • No está permitida la presencia de mujeres en radio, televisión o actos públicos de ningún tipo.
 Lo único que me enseñan las religiones ortodoxas y ultraortodoxas es que son un grupo de hombres (hombres?) resentidos por la mujer, que no pueden encontrar en las mujeres la belleza que entregan por cada poro, en cada mirada, en cada suspiro. Ojalá que a las mujeres de todos esos pueblos retrógradas y resentidos les caiga una epidemia, donde todas sus mujeres se vuelvan las más putas, insaciables sexuales, lascivas y orgásmicas. Que se desnuden todas en público y se acuesten con cuanto hombre deseen, que tengan orgasmos interminables, que miren películas porno y se calienten con otros hombres que no sean los pelotudos retrógradas de sus maridos, que los hagan los más cornudos del planeta y se sientan libres de poder disfrutar de la sexualidad, de sus pechos, de su vulva, de su vagina de su ano, de su piel y de todo lo que la naturaleza, Dios o como se lo quiera llamar le regaló para su gozo y satisfacción. Amen.