Estamos en la era digital, tecnológica, de la "Web 2.0", donde todo está interconectado, donde todo es inmediato, y donde la balanza se vuelve a inclinar hacia lo banal y sinsentido.
Me acuerdo cuando salió YouTube... ahhh.. que bueno -pensé-, por fin podemos ver videos, cosas de otros lugares, boludear un poco en Internet, encontrar videoclips de los 80's que ni VH1 se acuerda que existen, cosas graciosas, trágicas, sorprendentes, estúpidas. En fin, de todo un poco, el edén para aquel que quiere perder unos minutos de su día. Se estima que en promedio una persona pasa 15 minutos por día en YouTube.
No tiene nada de malo el perder un rato en despejar la mente en YouTube, por el contrario, lo considero algo sano para aquellas personas como yo que nos pasamos el día -y muchas veces la noche- frente a una pantalla trabajando o haciendo actividades "sociales" online, si es que el término puede aplicarse.
No cabe duda que YouTube es exitoso. Si consideramos que se creó en el 2005, y que sólo un año y medio después de su lanzamiento Google lo compró por la friolera de US$ 1.650 millones. Si, definitivamente es exitoso por donde se lo mire. Y tal vez por eso no es como parecía que podía llegar a ser.
Me acuerdo cuando Hugo Chávez, el... presidente? dictador? de Venezuela clausuró la señal de TV privada RCTV, los empresarios comenzaron a transmitir sus programas (creo que más que nada las noticias) por YouTube, donde Hugo Chávez tiene tanta influencia como las hormigas que se comen mis plantas en la decisión de enviar otro hombre a la Luna.
Esto fué en Mayo de 2007, y en aquel momento me dije: "esto es al fin la nueva revolución", al fin alguien tan chico -comparado frente a todo un gobierno, claro está- como una empresa o inclusive una sóla persona pueden enfrentarse al poder político y escupirle en la cara como muchas veces se merece. Si, me acuerdo, qué contento me puse! que salame! que idealista! que soñador!... que boludo!
Después de pocos días, quizá un par de meses todo se calmó y volvió a lo mismo de antes, los dibujitos animados de la abeja Maya, bloopers recontra reciclados, filmaciones de mala calidad que te roban una sonrisa durante unos segundos o videos absurdos y sin sentido alguno como el de una persona sentada en una silla contando de uno hasta un millón sólo porque hay alguien que tiene discos rígidos suficientes como para almacenar en video la historia de la Tierra minuto a minuto y ancho de banda suficiente como para dar servicio de Internet a un país entero. Y todo se enfrió... y todo volvió a la normalidad.
Luego, 3 años más tarde, en Enero de 2010, llega otro comunicado por parte del gobierno chavista anunciando nuevamente el cierre de Radio Caracas Televisión (si, otra vez RCTV). Esta vez fue distinto, ya había pasado antes, ya no era novedad. Muchos habrán dicho: "y si, Chávez es un dictador, qué podés esperar de un tipo así" o cosas por el estilo... y la "no novedad" pasó sin pena ni gloria. Los medios de comunicación se tomaron el trabajo de pasar la noticia, nombrarla dos o tres veces y todo se fue desvaneciendo.
Ya no creo que YouTube pueda convertirse definitivamente en el "canal de televisión" por Internet donde el poder político no tiene inferencia. Ya no va a ocurrir, ya se pelotudizó lo suficiente como para que los videos más vistos sean Lady Gaga o Justin Biever. Me parece bien que a quien le guste ese tipo de música pueda disfrutarla, pero por otro lado me duele que algo que podría haberse convertido en un arma de destrucción masiva contra el totalitarismo, sea simplemente una página -término simplista para definir a ese monstruo- donde se puedan ver "videos divertidos".
Esto no significa que voy a dejar de mirar videos en YouTube, obviamente que yo también invierto tiempo en el sitio, pero voy a hacer lo que todos, mirar algun videito curioso, divertido, desopilante, dramático, trágico pero que si tuviéramos que volcar el contenido -y llamo contenido al "peso" de la información- en un libro, éste no pueda completar una sóla página. Que lástima YouTube, vos también caíste.
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